Es difícil de entender por qué en este país, antes llamado
España, el legislador siempre ha optado por desnaturalizar algo tan sencillo
como el contrato de alquiler que inventaron los romanos (locatioconductio): Casero entrega a inquilino una vivienda para que
la use y la cuide durante el tiempo pactado y pague por ella el alquiler
acordado.
Durante un largo tiempo ese carácter esencialmente temporal, se transformó para el inquilino no en vitalicio sino en perpetuo, ya
que los derechos arrendaticios se transmitían por muerte del inquilino,
distorsionando gravemente el mercado de alquileres, cuyos efectos se prolongan
hasta el día de hoy.
La última reforma ha decidido ignorar el principio de
seguridad jurídica, especialmente al Código Civil cuando ordena: Los contratos (...) obligan, no sólo al
cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias
que, según su naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley.
(art. 1258).
Conforme a esa reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos,
desde el 6 de junio de 2013, cualquiera que sea el la duración pactada para un
alquiler de vivienda el inquilino puede darlo por terminado a los seis meses
avisando a su casero con treinta días de antelación. (art. 11 LAU)
La máxima indemnización que se ofrece al casero que ve
frustradas sus expectativas, un mes de alquiler por año incumplido, es a mi
juicio, francamente ineficaz para disuadir al inquilino de incumplir lo que ha
acordado en contrato.
Por otro lado, pudiera decirse que en reciprocidad, el
casero puede dar por terminado el alquiler, transcurrido un año, si manifiesta
a su inquilino que necesita la vivienda para sí o sus familiares en primer
grado de consanguinidad o por adopción o para su cónyuge en los supuestos de
sentencia firme de separación, divorcio o nulidad matrimonial.
Eso sí, al casero
se le exige que la persona para quien se solicitó la vivienda pase a ocuparla
en el plazo de tres meses, si bien no se especifica cuanto tiempo debe
permanecer en ella.
Considero más
equitativa la solución anterior que exigía hacer constar en el contrato esa
necesidad del casero o sus familiares, el sistema actual deja a la
arbitrariedad del casero la duración de un alquiler, y por tanto aumenta la
precariedad del inquilino.
Sr. Hernández, felicitaciones por la utilidad de su blog.
ResponderEliminarReferente a su escrito del 14-1-2014 sobre relaciones casero-inquilino me permito opinar que casi nunca una ley deja satisfechos a todos. Así, siendo cierto que la nueva ley deja a la arbitrariedad del casero la duración del alquiler con solo indemnizar 1 mes por año en caso de terminar unilateralmente -por causas justificadas- el contrato de arrendamiento, me pregunto si es correcto que el inquilino frustre las expectativas del arrendador al dejar a los 6 meses -y sin explicaciones- la vivienda con solo avisar 1 mes antes, aún en el caso de que el contrato se firmara garantizando períodos de año/s.
Lo dejo respetuosamente a su consideración y le quedaría agradecido si merece esto su comentario.
JoseB
Sr. Hernández, felicitaciones por la utilidad de su blog.
ResponderEliminarReferente a su escrito del 14-1-2014 sobre relaciones casero-inquilino me permito opinar que casi nunca una ley deja satisfechos a todos. Así, siendo cierto que la nueva ley deja a la arbitrariedad del casero la duración del alquiler con solo indemnizar 1 mes por año en caso de terminar unilateralmente -por causas justificadas- el contrato de arrendamiento, me pregunto si es correcto que el inquilino frustre las expectativas del arrendador al dejar a los 6 meses -y sin explicaciones- la vivienda con solo avisar 1 mes antes, aún en el caso de que el contrato se firmara garantizando períodos de año/s.
Lo dejo respetuosamente a su consideración y le quedaría agradecido si merece esto su comentario.
JoseB
Sr. J Bu mi opinion ya la tiene en el articulo considero que desde el derecho romano todas las modificaciones que se ha hecho al contrato de arrendamiento han sido para perjudicarlo
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