HECHOS:
Contrato de arrendamiento de vivienda celebrado el 1 de
noviembre de 2015
El 5 de diciembre de 2019 se remite burofax al
inquilino, comunicándole la intención de los arrendadores de no prorrogar su
vigencia.
Se estima la demanda del casero, declarando resuelto el
contrato de arrendamiento por expiración del plazo pactado. El magistrado de
instancia concluye que el contrato vigente es el suscrito el 1 de noviembre de
2015, que expiró el 1 de noviembre de 2019, por lo que desde dicha fecha el
contrato se prorrogaba, mensualmente, por tácita reconducción, ya que la renta
se pactó por meses, otorgando virtualidad a las comunicaciones remitidas por
los arrendadores manifestando a la arrendataria su voluntad de no renovar el
contrato por expiración del plazo pactado, no recepcionadas por causa imputable
a esta última.
La Audiencia Provincial de Málaga, sentencia de veintiocho de enero de dos mil veintidós, estima la apelación del inquilino, revoca la sentencia y declara subsistente el contrato de arrendamiento que vincula a las partes.
Considera la Audiencia necesario que el arrendador notifique
al arrendatario su voluntad de no renovar el contrato una vez transcurrido el
plazo de duración mínima de tres años y, además, ha de hacerlo, por un lado, de
forma fehaciente y recepticia y, por otro, respetando el plazo de antelación de
treinta días que, con la calidad de mínimo, establece expresamente el precepto
que obliga a un rigor en el cómputo del referido que es ese carácter de mínimo
(el artículo 10 de la Ley de Arrendamientos Urbanos emplea la expresión "al
menos con treinta días de antelación a aquella fecha"). Si no se observan
estos requisitos en los términos que recoge el precepto, la notificación es
defectuosa y ha de calificarse de ineficaz por contravenir una norma
imperativa.
Es doctrina reiterada que cuando la recepción no se produce
por culpa exclusiva del arrendatario, con ánimo dilatorio y evidente mala fe, o
por simple desinterés y negligencia, tal pasividad en ningún caso puede
perjudicar el derecho del demandante.
Cuestión distinta, en lo que damos la razón a la recurrente,
es que la notificación surta los efectos previstos en el art. 10 LAU, pues si
el contrato expiraba el 1 de noviembre de 2019 (conclusión con la que
coincidimos con el magistrado de instancia), el requerimiento debió remitirse
con una antelación de 30 días, plazo que no se ha cumplido, pues fue remitido
en diciembre de 2019, cuando el contrato estaba prorrogado por un año, conforme
a lo dispuesto en el art. 10.1 LAU, sin que sea correcta la interpretación que
realiza el magistrado de instancia del art. 1.581 CC, que regula supuestos en
los que no se hubiese fijado plazo al arrendamiento, que no es el caso, ya que
se pactó una duración anual, y la demanda fue presentada en enero de 2020,
antes de que venciera la anualidad (1 de noviembre de 2020), por lo que no
concurren los requisitos exigidos por los arts. 9 y 10 LAU, pese a la
virtualidad del notificación de los arrendadores de su voluntad de no prorrogar
el contrato.
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